Queridos hermanos y hermanas: paz y bien.
Crisis, crisis, crisis. Quizás no exista una palabra tan pronunciada en todos los ámbitos a lo largo de estos últimos años. Los recortes sociales afectan a la educación, a la sanidad, a las diversas ayudas sociales. Menos recursos, humanos y materiales, menos dinero para la educación, menos becas, menos fondos para la investigación. Pero la crisis económica (algunos todavía no se han dado cuenta) es justamente fruto de una crisis mayor y más terrible, una crisis que afecta a lo nuclear de lo humano. El miedo y la codicia se han apoderado de nosotros. Los valores que nos daban seguridad y nos permitían crecer y creer se están desvaneciendo. Y frente a este panorama no hay que caer en la tentación de mirar atrás, lamentándonos siempre, y repitiendo sin cesar que cualquier tiempo pasado fue mejor.
Es tiempo de crear, de pensar nuestra formación, de afianzar nuestro estilo, de aprender siempre de nuevo, de escuchar, de intuir, de probar nuevos modelos. La crisis puede ser una gran oportunidad para crecer. Nuestra Escuela Superior de Estudios Franciscanos es muy consciente de todo esto. Queremos pensar con los otros, estar a su lado, ofrecer, soñar juntos y proponer una vez más y de mil formas nuevas los valores franciscanos que nos devuelven, sin duda alguna, lo más auténtico de nuestro ser humanos.
Estamos en pleno año clariano. Durante todo este curso la figura de Clara de Asís, mujer nueva y muchas cosas más, nos ayudarán a descubrir e integrar nuevas formas de comprensión y de compromiso con lo femenino. De igual manera, la celebración del 25º aniversario del Espíritu de Asís nos recuerda las raíces más profundas de nuestra vocación de hermanos y hermanas menores, el deseo de crear puentes, el arte de descubrir, como Francisco, la parte de verdad que el mismo Dios ha sembrado en todos y cada uno de los corazones humanos. Que ojalá la experiencia de Dios sea siempre fuente de fraternidad, y nunca más de condenas, violencias y guerras.
Formar dar forma no es una tarea individual, ni se reduce a la transmisión de contenidos. ¿De qué sirve lo que sabemos si no se hace vida, si no sirve para servir? El programa que ofrecemos es bueno, los profesores mejores, pero más importantes son nuestras ganas, el deseo de compartir con los otros, buscar juntos, dejar que los pequeños sean nuestros maestros. Miles de manos y voces nos harán ser quienes somos. Por eso en la ESEF la vida y los encuentros también cuentan.
Justamente por esto, a raíz de la evaluación del curso pasado, hemos incorporado en la programación, más tiempo para la espiritualidad, el trabajo personal y la reflexión compartida. Además, queremos fortalecer los elementos de acompañamiento personal a lo largo del año y el impulso de una pequeña escuela de formadores abierta a todos, a finales de junio.
Es una alegría poder incorporar en nuestro pequeño claustro fraterno a Giacomo Bini, José María Lana, Carlos Novoa y Rafael Díaz Salazar. Somos conscientes del esfuerzo que están haciendo para impulsar este proyecto y este servicio formativo a toda la familia franciscana. Simplemente: ¡muchas gracias! Una vez más, pedimos vuestra colaboración, especialmente a los provinciales, formadores y formadoras, para que animéis a la participación en las actividades programadas. También os pedimos que deis a conocer esta programación a los laicos que colaboran con vosotros en las distintas actividades.
Fraternalmente,
Comunidad académica ESEF